Se sentó cerca de la ventana, un rayo de sol calentaba su cuerpo flaco. Miraba el cuadro, no estaba conforme.
Ella entró y al verlo tan quieto preguntó:
-¿Qué te sucede?
-Miro mi pintura. No me gusta ese atardecer tan naranja.
Ella observó el cuadro. Bajo un cielo dorado, con sembrados, una pareja caminaba por el campo.
-¿Es ella? –preguntó la mujer.
-¿Quién? –él la miró extrañado.
-La chica nueva del pueblo –respondió con marcada rabia.
-No, eres tú.
-Yo no tengo un vestido amarillo.
El se levantó, ignorando su respuesta. Se sirvió un vaso de vino. La mujer continuó:
-Dicen que es muy linda, todos quieren estar con ella –ella giraba en torno a él.
-La viste, ¿estuviste con ella? –no respondía- Xipone, te estoy hablando.
Él se acercó a un mueble y de la parte superior sacó un paquete que arrojó sobre la mesa. Ella seguía con sus cuestiones:
-La pintaste con vestido amarillo –miraba la pintura- es bonita, ¿más que yo? –lloraba- ¿te gusta? –él no respondió. Hizo un gesto de cansancio, señalando el envoltorio le dijo:
-Eso es tuyo.
Xipone se puso un abrigo y salió. Ella abrió el paquete. Entre lágrimas, vio un vestido amarillo idéntico al de la pintura.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Celos
Publicado por
Raspaja
en
12:56 a. m.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Me gusto mucho el texto...
salud y buena suerte
Publicar un comentario