viernes, 15 de mayo de 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ni lo sé

Quiero pensar ciento oncemil cosas a la vez en mi gran sesera llenenica de serrín.
Esta mañana, a casi las 12:00 de al medio día, opino que la vida es mucho más que una simple circunstancia dirigida con batuta. Es una mera cosa que enlaza un punto cualquiera del día con el siguiente, y el siguiente con el que va después.
Entiéndelo...
El resumen de tu vida con la mia es un resumen que ni saberlo, es un resumen del cual amor habrá por medio, un resumen ojala que vivo, ojala que favorable, ojala que un resumen largísimo que se de a conocer cuando muera en tus brazos tras 1000 años besando tus labios poco carnosos arrojados.

¿Pero y quién me dicta la sentencia exacta del temita?
¿Quién opta por comerme el cerebro y meter en mi última décimo cuarta neurona la idea de que siempre estaré a tu lado?

Nadie sabe cómo ni cuando, ni el porqué ni la razón, ni siquiera la manera, el modo, el aspecto en el que estará situado tras 4 años siguientes a su corta o larga vida.
Sólo sé que en este planeta Octavo de la capa putrefacta en la que supervivo...
Una enhorabuena me doy por el exito de seguir andando ante tanta cosa asquerosa del planeta posada junto a mis pies; dos garantias de resultado alto me agencio por ser una de las clarinetes con más cañas compradas durante el año, por ser una, por ver semicorcheas y no semifusas en la partitura Carl Maria von. Weber (1786-1826) I CONCIERTO in FA min.Op.73; PER CLARINETTTO E ORCHESTRA.

Pero y de nuevo semiadjunto un aspecto más en mi diccionario del día, un aspecto que a ningún lugar llega y en lugar no cierto posará
Aspecto número 345.890.000 del cerebro que recibí cuando nací: cómo terminará esto
Aspecto número 345.890.001: la semicorchea de mi concierto va en tiempo primero y no en tiempo segundo.
...
Aspecto número 345.890.100: mi neura acaba de fundirse; iré a por otra a la habitación de al lado.

Yo lector de mi vida, amigo de mi corazón, oyentes del espectáculo poco ruidoso de este escrito: Yo soy esa que opta por navegar sin remo en el mar mediterranea, con tiborones al lado, pues aprender a esquivar sus bocas es otro éxito de mi existencia, otro éxito de mi carrera. Soy esa que anda enamorada hasta la última gota de mi sangre de tí, esa que cuenta las horas, esa que... esa que... contigo desea permanecer en un sin final. Te amo, que quieres, si no puedo negarlo, que deseas alma fiel si deseo expresarlo.
Grábame mil muecas alcanzadas con logro.

Pero aún en todo esto ni sé como estaré dentro de 1000 años.

Celos

Se sentó cerca de la ventana, un rayo de sol calentaba su cuerpo flaco. Miraba el cuadro, no estaba conforme.
Ella entró y al verlo tan quieto preguntó:
-¿Qué te sucede?
-Miro mi pintur
a. No me gusta ese atardecer tan naranja.
Ella observó el cuadro. Bajo un cielo dorado, con sembrados, una pareja caminaba por el campo.
-¿Es ella? –preguntó la mujer.
-¿Quién? –él la miró extrañado.
-La chica nueva del pueblo –respondió con marcada rabia.

-No, eres tú.
-Yo no tengo un vestido amarillo.
El se levantó, ignorando su respuesta. Se sirvió un vaso de vino. La mujer continuó:
-Dicen que es muy linda, todos quieren estar con ella –ella giraba en torno a él.
-La viste, ¿estuviste con ella? –no respondía- Xipone, te estoy hablando.
Él se acercó a un mueble y de la parte superior sacó un paquete que arrojó sobre la mesa. Ella seguía con sus cuestiones:
-La pintaste con vestido amarillo –miraba la pintura- es bonita, ¿más que yo?
–lloraba- ¿te gusta? –él no respondió. Hizo un gesto de cansancio, señalando el envoltorio le dijo:
-Eso es tuyo.
Xipone se puso un abrigo y salió. Ella abrió el paquete. Entre lágrimas, vio un vestido amarillo idéntico al de la pintura.




Sentirse

Que agradable es sentirse vivo cada día de la vida, aun en medio de derrotas y victorias, de aciertos y desaciertos; luchando, siguiendo, progresando, tratando de vivir cada día dando un paso a la vez, intentado alcanzar lo inalcanzable y venciendo una vez mas a la muerte lo suficiente como para poder ver un nuevo amanecer, para sentir en mi cama como el alba me acaricia y me despierta, para saborear de manera especial el primer respiro en la madrugada, ese aire frió lleno de la fragancia del rocío de la mañana.
Que agradable es sentir, cuando me levanto, mis pies en la tierra nuevamente, que bello espectáculo se torna ver las cosas mas sencillas con los ojos medio abiertos, apenas reaccionando al sueño y que el primer sonido que rompe el silencio, aquel silencio místico, sea ese… ese hermoso sonido que acompaña al sutil movimiento del viento que danza frente al amanecer, en el baile de las hojas de los árboles, de las aves que cantan, del polvo que todo lo rodea.
¿Que más puedo decir de esto, siendo que soy hombre vano y finito? Hoy soy y mañana dejare de ser. Seré como la sombra del que va por el camino, seré como la neblina, o como la hierba del campo, que hoy es y crece, llega al colmo de su hermosura y de su gloria y luego se seca, se muere y deja de ser para siempre como todas las cosas vivas, pero no como el rió o como el bosque, no como la piedra o la montaña, como la arena ni tampoco como el sol que brilla sin que nada, ni nadie sino la poderosa y tierna mano del
Omnipotente que me permite disfrutar de todas esas cosas lo mueva…
Que agradable es sentir y saber que no soy nada, que no soy nadie ante la maravilla que el hombre llama Universo y que asimismo aun con mi gloria a eso mismo volveré, a ser nada y a ser nadie, a reunirme con el polvo y la ceniza, a encontrarme nuevamente con el origen de la vida mientras día a día aquí disfruto sus sutilezas, sus amores y caricias, oyendo su voz, la voz que me da, la voz que me habla y que le habla al mundo y quien la oye es quien quiere oír.